
En las empresas españolas, septiembre funciona como un segundo enero, y en muchos aspectos como uno mejor. Se retoman proyectos aparcados, se replantean prioridades para el último trimestre y la gente vuelve con una disposición que en febrero ya no existe.
Es, probablemente, el mejor momento del año para entregar material al equipo, y casi nadie lo aprovecha porque toda la atención está puesta en la campaña de Navidad.
La razón es de calendario práctico. El material entregado en septiembre acompaña todo el curso: se estrena, se usa y llega hasta el verano siguiente. Una libreta que se entrega en mayo se queda a medias; la misma libreta en septiembre se agota entera.
Hay una segunda razón, menos evidente: en septiembre todavía queda presupuesto del ejercicio y hay margen para ejecutarlo con calma. En diciembre el mismo gasto se decide con prisa y con peor criterio.
Libretas de tapa dura, portanotas, organizadores de escritorio. Son productos que se quedan a la vista durante meses y acompañan el trabajo real, no la estantería.
Una botella reutilizable sustituye botellines comprados; una taza sustituye el vaso desechable de la máquina de café. Este tipo de producto tiene una ventaja doble: se usa muchísimo y además tiene un argumento de sostenibilidad que se sostiene solo, sin discurso.
Mochilas y textil. Salen de la oficina, lo que multiplica los impactos, y son los que mejor puntúan en la prueba de «me lo llevaría a casa aunque no tuviera el logo».
Aquí hay un ahorro que se pasa por alto. Si vas a incorporar gente durante el curso, tiene mucho más sentido producir todos los kits de bienvenida de una vez que hacer un pedido pequeño cada vez que entra alguien.
La diferencia es doble: el precio por unidad mejora bastante con la cantidad, y te ahorras repetir todo el proceso de aprobación de arte cada dos meses. Basta con estimar las incorporaciones previstas y producir con un pequeño margen.
Un consejo: en el textil de los welcome packs, pide una distribución de tallas holgada y opta por cortes unisex. Es más fácil que sobre una talla a que falte cuando entra alguien en marzo.
Lo que caduca. Las agendas con año impreso se quedan obsoletas en cuatro meses. Los formatos perpetuos, sin fechas, sirven igual y no se tiran.
Lo redundante. Si tu equipo ya tiene taza y botella de la campaña anterior, otra taza no aporta nada. Mira qué se entregó el año pasado antes de repetir.
Lo puramente decorativo. En material de trabajo, si no resuelve algo, no se usa.
En merchandising para la vuelta al trabajo tienes la selección de libretas, botellas, tazas y material de escritorio en materiales sostenibles y certificados. Para los kits de incorporación, mira welcome packs, y si buscas material de escritorio específico, material de oficina ecológico.
Si quieres tenerlo para la primera semana de septiembre, conviene cerrarlo durante julio: cuenta el tiempo de aprobación del arte, que es donde más días se van.
En Greenly personalizamos más de 1.400 productos eco certificados (GOTS, GRS, OEKO-TEX) con el logo de tu empresa. Mockup gratis en 24h, desde 25 unidades y sin compromiso.
Cuéntanos qué necesitas y te preparamos una propuesta personalizada en 24h.
Solicitar presupuesto